Científicos del INTECH y la UNLP realizan un descubrimiento clave del coronavirus


El trabajo publicado recientemente describe cómo el virus utiliza las células humanas para vivir y multiplicarse, y cómo este proceso se relaciona con los efectos colaterales que ponen en riesgo la vida de los pacientes. https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fcell.2020.00831/full.

La información genética de todas las células se encuentra en el ADN. Para ser interpretada, dicha información es “transmitida” del ADN al ARN mensajero. El ARN es una molécula similar, compuesta por 4 “letras”: Citosina (C), Uracilo (U), Adenina (A) y Guanina (G). “La disposición específica en tripletes de estas “letras” (codones) en el ARN mensajero constituye el “manual de instrucciones” que sirve de guía para la generación de proteínas vitales para la supervivencia celular, tales como la obtención de energía y la defensa frente al ataque de microorganismos patógenos, entre otras”, relata Andrés Alonso, Investigador de CONICET

La “producción” de proteínas celulares requiere, además, de otro grupo de ARNs llamados de “transferencia”, los cuales son parte de la maquinaría que interpreta el mensaje genético y aporta los “piezas” para la construcción de dichas proteínas. Las células contienen sus propias reservas de ARNs de transferencias y un desbalance en esas reservas conduciría al desarrollo de efectos celulares nocivos.

El Dr. Alonso, junto al Dr. Luis Diambra del Centro Regional de Estudios Genómicos (CREG-UNLP), detalla que: “Los virus son microorganismos primitivos y carecen de ARN de transferencia, pero cuentan con estructuras proteicas que transportan su información genética. Para poder perpetuarse, el virus toma el control de la maquinaria de producción de proteínas del hospedador. Así, la información genética del virus es introducida en las células vulnerables de nuestro organismo, las cuales interpretan dicha información como si fuera propia ¿Cómo es posible que nuestras células interpreten la información genética del virus? Los “manuales de instrucción” para la producción de proteínas están escritos de manera similar, por ello el virus puede manipular el sistema de producción de la célula hospedadora y ponerla a producir sus propias proteínas y así poder multiplicarse. En consecuencia, cuando el virus utiliza la maquinaria de síntesis de proteínas del hospedador para su beneficio, produce desbalances a nivel de las reservas de ARN de transferencia que aportan los “bloques” para la construcción de las proteínas del hospedador.

 

“En nuestro estudio nos centramos en el análisis de la composición del genoma del virus y su relación con la síntesis de proteínas de la célula hospedadora infectada. Nuestro análisis revela que los “tripletes de letras” ó codones elegidos por el SARS-CoV-2 tienen una representación pobre de las letras G o C en la tercera posición del codón, una característica que podría conducir a un desequilibrio en la reserva de ARN de transferencia de las células infectadas, afectando la síntesis de proteínas del hospedador”, explica Alonso, miembro del Laboratorio de Bioquímica y Biología Celular de Parásitos del INTECH.

“Nuestro trabajo demuestra que existe específicamente una disminución de la síntesis de ciertas proteínas relacionadas con las manifestaciones clínicas observadas en pacientes con COVID19, tales como respuesta inflamatoria exacerbada, trastornos de coagulación y urticarias severas. En este contexto, futuros estudios focalizados en dicho grupo de proteínas contribuirían al diseño de estrategias posibles para atenuar los efectos colaterales que ponen en riesgo la vida de los pacientes, así también como las secuelas a largo plazo”, concluye el docente de la UNSAM.