PIDC 0025 – Proyecto: Epidemiología clínica y desarrollo de nuevos sistemas de diagnóstico de la toxoplasmosis. FONCyT 2016-2019

Responsables INTECH: Marina Clemente y Sergio O. Angel; Responsables Municipalidad de Chascomús/Hospital Municipal San Vicente de Paul: Marcela Arias y Jorge P. Rodriguez..


RadBio: una empresa biofarmacéutica con participación del CONICET

El investigador Ricardo Dewey forma parte del proyecto que busca soluciones para la cirrosis hepática, el cáncer y las enfermedades autoinmunes.

En el marco de una convocatoria realizada por la firma Sancor Seguros Argentina a través de su incubadora y aceleradora de proyectos –el Centro de Innovación Tecnológica, Empresarial y Social (CITES), ubicado en Sunchales, Santa Fe–, acaba de comenzar a funcionar una empresa biofarmacéutica que tiene como objetivo resolver distintas problemáticas de salud crónicas y de alto impacto, como las enfermedades autoinmunes, la cirrosis hepática y el cáncer. Se trata de RadBio, una startup o Empresa de Base Tecnológica (EBT) de la que el investigador independiente del CONICET en el Instituto Tecnológico Chascomús (INTECH, CONICET-UNSAM) Ricardo Dewey es asesor científico y uno de sus fundadores.

Desde su formación en 2013 el CITES recibió más de 500 proyectos públicos y privados del ámbito nacional e internacional y RadBio fue uno de los únicos seis que atravesaron todas las etapas de selección y resultaron admitidos para su financiamiento durante los dos años que dura el período de incubación, en los que deberá cumplir determinados logros preestablecidos.

“El foco de la empresa serán enfermedades crónicas complejas tales como cáncer, autoinmunes –como por ejemplo la artritis reumatoide–, y la fibrosis hepática  no alcohólica–que puede provocar falla hepática, cirrosis o cáncer de hígado–. Tenemos evidencia de que en esos casos está involucrada una familia de moléculas que descubrimos en 2013 con mi equipo en el INTECH, que ya fue patentada por el CONICET en Estados Unidos y tiene solicitud de patente en Argentina y Europa. Hicimos las pruebas de laboratorio y sabemos que la sobreexpresión de esa molécula tiene efectos sobre estas afecciones. Ahora el objetivo es ir hacia una escala superior con otro tipo de regulaciones y con la meta máxima de llegar a estudios clínicos en humanos”, explica Dewey.

En ese sentido, el experto comenta que la idea es llegar a producir un producto biotecnológico que se constituya en una posible herramienta terapéutica. “Además tenemos una línea de trabajo dedicada al desarrollo y validación de diagnósticos moleculares. Potencialmente puede ser aplicado en diferentes patologías, como la artritis reumatoide, una enfermedad con un impacto muy grande, que genera discapacidad –explica el 25% del ausentismo laboral–, y que en la actualidad no cuenta con un método cuantitativo que permita evaluar de forma objetiva su estado clínico. Contamos con evidencias preliminares de que podemos utilizar la molécula como base para crear un test que sirva como diagnóstico de actividad”.

“La génesis de esta empresa tiene mucho que ver con el trabajo que realiza el CONICET y que se pone de manifiesto en todos los pasos que atravesó este proyecto”, subraya Dewey, y puntualiza: “Desde mi repatriación en 2007 en el marco del Programa Raíces del por entonces Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, pasando por el financiamiento a mis investigaciones, hasta la inversión que hizo oportunamente el CONICET para la protección intelectual del descubrimiento de la molécula con la que vamos a trabajar gracias a una licencia que el propio organismo acordó con RadBio. Los resultados que consigamos pueden ser una manera exitosa de cerrar ese círculo virtuoso, que implicaría también ingresos para el CONICET en tanto que es uno de los propietarios de las tecnologías patentadas”.